Genís Morillas, un masón conocedor de todo pero fanático de nada
Profesor de historia, filosofía, literatura, arte y de la asignatura Educación para la paz, la convivencia y la vida social de la universidad técnica colombiana UNITEC. Genís Morillas Roca descubrió la masonería por casualidad. Fue de niño - tenía diez años - en el colegio religioso ‘La salle’, cuando un fraile le pasó un libro para leer. En la portada del libro aparecía un niño, con cara de miedo, y delante de él, un hombre alto, grande, pelos de punta, con un palo en la mano amenazando al niño. En el suelo había una cruz. El libro se titulaba El francmasón y la virgen. A partir de ahí sintió curiosidad por el tema y empezó a documentarse sobre la masonería y por los personajes que habían tenido relación con esta. Le parecieron personas corrientes y pensó en iniciarse. Aunque tardó dieciocho años en entrar en una logia, ya que, quería una logia que aceptase a las mujeres. Según él no se pueden aceptar los principios de libertad, igualdad y fraternidad y “eliminar de entrada a la mitad de la humanidad”. Incluso tuvo un miembro en su familia, de cierta importancia dentro de la masonería colombiana, el abuelo de su mujer.
Influenciado por diversas corrientes religiosas como el cristianismo y el budismo, y por los corrientes filosóficos del existencialismo y el Marxismo - reconoce haberse leído El capital más de veinte veces -, Morillas es miembro de la liga laica. También forma parte del pequeño grupo de amigos que no se esconden de decir que no estuvieron en los acontecimientos del mayo del sesenta-y-ocho francés, el llamado Club dels Absents. Precisamente, él no le da mucha importancia a esos acontecimientos, a los que considera como la necesidad de la sociedad intelectual, del momento, a abrirse, un grito para conseguir la libertad. Sin embargo, es un hombre impactado, por la entrada, ese mismo año, de los tanques en Praga durante la invasión de Checoslovaquia por parte de Rusia.
Como le recomendaba su abuela, se considera conocedor de todo, pero fanático de nada. Por eso siempre ha sido una persona muy crítica, porque no se tiene que creer firmemente todo. Le trae sin cuidado la figura de Ratzinger como nuevo Papa. En la actualidad se dedica a la profesión de editor y en el año mil novecientos noventa-y-cinco escribió el libro La dona y les eleccions municipals: el Maresme 1979 – 1991.
Influenciado por diversas corrientes religiosas como el cristianismo y el budismo, y por los corrientes filosóficos del existencialismo y el Marxismo - reconoce haberse leído El capital más de veinte veces -, Morillas es miembro de la liga laica. También forma parte del pequeño grupo de amigos que no se esconden de decir que no estuvieron en los acontecimientos del mayo del sesenta-y-ocho francés, el llamado Club dels Absents. Precisamente, él no le da mucha importancia a esos acontecimientos, a los que considera como la necesidad de la sociedad intelectual, del momento, a abrirse, un grito para conseguir la libertad. Sin embargo, es un hombre impactado, por la entrada, ese mismo año, de los tanques en Praga durante la invasión de Checoslovaquia por parte de Rusia.
Como le recomendaba su abuela, se considera conocedor de todo, pero fanático de nada. Por eso siempre ha sido una persona muy crítica, porque no se tiene que creer firmemente todo. Le trae sin cuidado la figura de Ratzinger como nuevo Papa. En la actualidad se dedica a la profesión de editor y en el año mil novecientos noventa-y-cinco escribió el libro La dona y les eleccions municipals: el Maresme 1979 – 1991.

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